Cómo lavar un jersey de lana a mano sin que encoja

Manos lavando a mano un jersey de lana crudo en un lavabo con agua templada

Cada otoño nos llegan a la tienda dos o tres jerséis de lana que han pasado por la lavadora a 40 °C y han salido con talla de niño. La buena noticia es que lavar lana a mano es más fácil de lo que parece y, hecho bien, tarda menos de veinte minutos. La mala es que una lana encogida no tiene arreglo, así que merece la pena hacerlo bien desde el principio.

Primero: ¿hace falta lavarlo?

La lana es una fibra que se limpia casi sola. Repele bastante la suciedad y no retiene los olores como el algodón o el poliéster. Un jersey de merino que se lleva con una camiseta debajo puede usarse cinco o seis veces antes de lavarlo. Entre uso y uso basta con airearlo una noche colgado en una silla, lejos del radiador, y quitar alguna mancha puntual con un paño húmedo.

Cuantos menos lavados, menos se desgasta la fibra y menos bolitas salen. Lavar por costumbre es lo que más acorta la vida de un buen jersey.

Lo que necesitas

  • Un lavabo o un barreño limpio, lo bastante grande para que el jersey quede sumergido sin apretarse.
  • Agua a 20–30 °C. Si al meter la mano notas el agua templada, está bien; si está caliente, enfríala.
  • Un detergente específico para lana o, en su defecto, un champú suave sin siliconas. Basta con una cucharada.
  • Dos toallas grandes.

Paso a paso

  • Disuelve el detergente en el agua antes de meter la prenda. Nunca lo eches directamente sobre la lana.
  • Da la vuelta al jersey y sumérgelo. Presiona suavemente con las palmas para que el agua entre en las fibras, sin frotar ni retorcer.
  • Déjalo en remojo diez minutos. Si hay una zona más sucia, como los puños, apriétala con los dedos un par de veces.
  • Vacía el agua y llena de nuevo con agua limpia a la misma temperatura. Los cambios bruscos de temperatura son, junto con el roce, lo que hace encoger la lana.
  • Aclara presionando y repite si sigue saliendo espuma.
  • Saca el jersey sosteniéndolo con las dos manos por debajo, como si fuera un bizcocho, para que el peso del agua no lo estire.

El secado, la parte que más importa

Extiende una toalla seca sobre la mesa, coloca el jersey encima y enróllalo como un brazo de gitano. Presiona el rollo con las manos o incluso arrodíllate encima un momento: la toalla absorbe la mayor parte del agua. Desenrolla, cambia a una toalla seca y extiende el jersey en horizontal, dándole su forma con las manos. Ajusta los hombros, estira un poco el cuello y alinea los puños.

Déjalo secar lejos del sol directo y de la calefacción, dándole la vuelta a las doce horas. Un merino fino tarda un día; un cárdigan grueso como el Arousa puede tardar dos. Nunca lo cuelgues de una percha mientras está mojado: se dará de sí en los hombros y no volverá a su forma.

¿Y la lavadora?

Muchas lavadoras tienen un programa de lana que funciona razonablemente bien: agua fría, centrifugado muy bajo y poco movimiento del tambor. Si lo usas, mete el jersey del revés dentro de una bolsa de lavado y no lo mezcles con prendas pesadas. Nuestro jersey Urbasa, que es de algodón orgánico, está pensado para lavarse así sin problema. Para la lana merino y la alpaca seguimos recomendando el lavado a mano.

Las bolitas no son un defecto

Las primeras semanas casi todos los jerséis de lana natural forman bolitas en las axilas y los costados. Son fibras cortas que se sueltan con el roce. Se quitan con un peine de lana o una maquinilla quitapelusas, pasándola en una sola dirección y sin apretar. Después de dos o tres lavados la cantidad baja muchísimo. Si tu jersey de Lino y Lana sigue soltando mucho pasado un mes, tráelo a la tienda y lo revisamos.

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