La sobrecamisa de pana Pirineo es la prenda que más ha vendido esta temporada en la sección de hombre. Detrás hay ocho meses de trabajo, tres prototipos y una conversación muy larga sobre el tamaño de un bolsillo. Te contamos cómo nació.
La idea: una prenda para el mes raro
En Madrid hay un mes, entre mediados de octubre y mediados de noviembre, en el que por la mañana hace frío y a mediodía sobra todo. Queríamos una prenda que sirviera de camisa gruesa y de chaqueta ligera a la vez. La pana de algodón era la candidata natural: abriga más que una camisa, respira mejor que una lana y aguanta sin problema el roce de una mochila.
El tejido
Probamos tres panas: una de 14 canales muy marcada, una de 21 canales casi aterciopelada y una de 8 canales, gruesa y con más cuerpo. La de 14 resultó demasiado rígida para una prenda que se lleva abierta; la de 21 quedaba elegante pero demasiado fina. Elegimos la de 8 canales, de un proveedor portugués que la tiñe en pieza, porque con los lavados gana un aspecto gastado muy bonito.
El patrón
Lucía partió del patrón de nuestra camisa Oxford y lo amplió para que cupiera un jersey fino debajo. Ensanchó dos centímetros la espalda, bajó la sisa un centímetro y medio y alargó ligeramente el bajo para que quedara bien por fuera del pantalón. Todo eso se hace primero en papel, sobre la mesa de patronaje de la trastienda, y después se corta una prueba en una tela barata.
Tres prototipos
- Primer prototipo: dos bolsillos de pecho con tapeta. Quedaba demasiado militar y abultaba en la ropa de debajo. Fuera uno.
- Segundo prototipo: un solo bolsillo, pero pequeño. Nadie metía nada en él. Lo agrandamos hasta que cupiera un móvil de tamaño normal.
- Tercer prototipo: el definitivo. Lo llevó Óscar dos semanas a diario, incluida una excursión al Pirineo de Huesca que le dio el nombre.
La serie
Encargamos 180 unidades en verde oliva, repartidas entre las tallas S y XL, al taller de Guimarães que cose nuestras camisas. Allí cada sobrecamisa pasa por once manos distintas: corte, preparación de cuello y puños, montaje, bolsillo, ojales, botones, plancha y control final. En la tienda revisamos de nuevo cada prenda antes de colgarla.
Lo que aprendimos
Que la gente se fija en los detalles que no hemos anunciado: el refuerzo triangular en los laterales del bajo, el botón de repuesto cosido por dentro o el pespunte doble de la espalda. Y que un buen bolsillo es una cuestión seria. La próxima temporada habrá una versión en marrón chocolate; si quieres que te avisemos, apúntate al boletín.

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