Un armario cápsula no es una moda minimalista ni una regla de treinta y tres prendas. Es simplemente tener menos ropa que combine entre sí, para que cada mañana sea más fácil vestirse y cada prenda se use de verdad. Esta es la propuesta del equipo para un otoño en la península, con quince prendas por persona y sin contar ropa interior, calzado ni ropa de deporte.
La base: cinco colores que se entienden
El truco está en la paleta. Elige dos neutros oscuros, dos claros y un color de acento. Esta temporada en la tienda trabajamos con marino, chocolate, crudo, arena y un toque de teja o verde oliva. Cualquier combinación de esos colores funciona, así que puedes vestirte a oscuras y acertar.
La lista para ella
- Un abrigo de paño largo en camel o gris, que va con todo lo demás.
- Una gabardina para los días de lluvia y el entretiempo.
- Dos jerséis finos de merino, uno de cuello alto y otro de cuello redondo.
- Un cárdigan grueso que sirve de chaqueta en casa y en la calle.
- Dos camisas: una blanca o de raya y otra más fluida para la oficina.
- Tres camisetas de buena calidad, blanca, marino y gris.
- Un vaquero recto de tiro alto y un pantalón de pinzas de lana.
- Una falda midi o un vestido que funcione con botas y con jersey encima.
- Una bufanda grande de lana.
La lista para él
- Una chaqueta de trabajo de lona o una sobrecamisa de pana, la prenda que más se va a usar.
- Un abrigo o plumífero ligero según la ciudad.
- Dos jerséis de punto, uno de algodón y otro de lana.
- Tres camisas: Oxford azul, lino blanco y una de franela o pana.
- Tres camisetas de algodón grueso.
- Un chino tostado, un vaquero oscuro y un pantalón de pana.
- Un gorro de punto y un cinturón de piel que sirva para todo.
Cómo usarlo
Cuelga solo esas quince prendas a la vista y guarda el resto en una caja durante un mes. Al final del mes, abre la caja y mira qué has echado de menos. Normalmente es poca cosa. Lo que no hayas necesitado en treinta días es candidato a donar o a vender.
Comprar menos, pero mejor
Un armario cápsula funciona si las prendas aguantan muchos usos. Fíjate en la composición, en los acabados de las costuras y en el peso del tejido. Una camiseta de 220 g/m² no transparenta ni se deforma como una de 140 g/m². Un jersey con puños de canalé bien rematados no se da de sí. Son detalles que no se ven en una foto pero que se notan en el tercer invierno.
Y si no sabes por dónde empezar
Ven a la tienda con tres prendas que ya tengas y te encanten. Te ayudamos a construir alrededor de ellas, sin obligación de comprar. Lo hacemos cada semana con clientes que quieren ordenar su armario, y casi siempre la conclusión es la misma: tenías más de lo que pensabas.

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